Vecinos de Malibú defienden a sus famosos

Dos notas que revelan lo absurdo del star system y desnudan las veleidades del mundo del espectáculo.

Ya no aguantan más.

Por un lado:

Los vecinos y autoridades de Malibú, donde residen muchos famosos de Hollywood, han declarado la guerra a los paparazzi que rondan sus playas y calles.

La semana pasada, Matthew CcConaughey se bañaba tranquilamente en la playa Paradise Cove y unos fotógrafos intentaron retratarlo. Hasta ahí llegó la paciencia de los vecinos. Un grupo de surfistas se les enfrentó y se inició una pelea que terminó con la agresión de un fotógrafo y una cámara arrojada al mar.

Según varios portales de Internet, como TMZ.com, los presentes se agitaron y se escucharon gritos como “ellos no os quieren aquí, nadie que vive aquí os quiere”.

Por su parte, los fotógrafos se defendieron aludiendo a la propiedad pública de las playas de Malibú. “¡Esto un trabajo, ¿vosotros qué hacéis?”, increpó uno de ellos.

La policía investiga lo ocurrido, mientras las autoridades municipales se plantean restringir la numerosa presencia de paparazzi en la zona, convertida desde hace décadas en refugio veraniego para rostros como el de Tom Hanks, Mel Gibson, Jennifer Aniston, Brad Pitt y Angelina Jolie o Leonardo Di Caprio.

Las quejas han llevado a la alcaldesa, Pamela Conley Ulich, a poner en marcha una comisión para estudiar las acciones que se pueden tomar contra los reporteros.

“Además de lo ocurrido en la playa, tenemos informes de otras áreas de Malibú donde la gente siente que su seguridad está en peligro. Alguien puede salir herido”, comentó Ulich.

Entre las medidas que se barajan se encuentra la imposición de una tasa municipal sobre las imágenes que se obtengan en Malibú o la creación de una zona de seguridad contra paparazzi.

Por otro:

La Fundación Helmut Newton se ha marcado el objetivo de dignificar la labor de los reporteros del corazón con la exposición Pigozzi and the Paparazzi. La exposición, inaugurada hoy en el museo consagrado a la memoria de Newton en Berlín, recoge 350 imágenes míticas, a veces consentidas y otras robadas, que reflejan la permanente relación de amor-odio de los famosos y los paparazzi. Las instantáneas también muestran la fraternal fascinación que sintió el maestro de la fotografía por este tipo de periodistas gráficos.

Lady Di en bañador en Saint-Tropez, en 1997; Michael Jackson tapándose el rostro en el balcón del Hotel Carlton de Cannes, ese mismo año; Franz Sinatra bostezando y Romy Schneider desnuda al sol, ambos a finales de los 70, o Sean Pean asestándole un puñetazo al paparazzo Ron Galella son algunos de las instantáneas de la muestra, que no tiene desperdicio desde el punto de vista del mitómano o del mero curioso.

“A mi marido le fascinaban los paparazzis. El, que invertía horas en una foto de estudio, adoraba la inmediatez de las imágenes fuera de control de sus colegas”, ha explicado June Newton, viuda del maestro, fallecido en el 2004 en Los Ángeles.

Los desnudos artísticos de Newton, habituales del museo, lucen acompañados por esa gran muestra de fotografías de los paparazzi, recopiladas por uno de los nombres míticos de la profesión, Jean Pigozzi.

“No siempre gusta ser un agresivo perseguidor, pero hay que pagar el alquiler”, explicó Pigozzi, respecto a la “motivación” que mueve a estos reporteros a actuar como cazadores de momentos robados.

Eso sí, el comisario de la exposición, Matthias Harder, ha querido marcar las distancias con el proceder de los reporteros de hoy en día: “Diferenciamos el trabajo del paparazzi clásico de los años 30 a los 90, de la persecución brutal que ahora se emplea. Ese está deliberadamente fuera de la muestra”.

Aunque la presencia del fotógrafo no siempre fuera deseada, para Harder, imágenes de un pezón saltando de un escote o una famosa bajando de un coche sin bragas no tienen ni tendrán espacio en su fundación.

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