Un dia en la vida de una fonoteca virtual
Café, Al DiMeola interpreta a Piazzola. Un bandoleón delicioso y una guitarra poderosa e infalible. La melancolía de una mujer y los esfuerzos, vanos, de su pareja para comprenderla. El diálogo es siempre hermoso, incluso en el desencuentro.
I’m so tired, la sabiduría beatle a su máxima expresión. Persisten historias sobre esa grabación (White album, Apple, 196
que hablan de separación, peleas y mentadas de madre, pero al poner el disco eso pasa a segundo plano y la magia, intacta, se hace presente, aún ahora, cuando he escuchado esa canción millones de veces.
As above, so below. El primer Malmsteen no pierde su encanto. Aunque suena un poco anticuado, tanto en producción como en estilo, hay canciones como esta que cuentan con atributos suficientes para tener etiqueta de entrañable: por ejemplo, el vértigo del guitarrista (ahora gordito) y de sus acompañantes y ese sabor a metal que siempre me viene bien.
Sometimes They Stay, Sometimes They Go, lo más reciente de Spock’s Beard. Buena rola pero este disco, titulado con el nombre de la banda, es un poco insípido. En lo personal creo que no es el mejor Spock’s Beard. (Octane, el anterior trabajo de estos progre gringos sí –a mi parecer- pelea por esa distinción.)
Chopin: Préludes, Op. 28 - #6 In B Minor. Pogorelich interpreta al maestro polaco de manera que te cala los huesos. Expresivo, la tristeza vestida de piano.
El que da tristeza ahora es el buen Ozzy. Sin maquillaje, el pobre luce muy desmejorado, decrépito. Esa impresión es mucho más fuerte si uno lo escucha hablar. Pero cuando uno pone uno de sus discos, sobre todo los primeros, uno se percata de la habilidad del precursor del metal para producir buenas rolas: historias de horror y tragedia, de desamor (no puede faltar), a ritmo del mejor y más poderoso metal. Sin bien Now you see it now you don’t no es de mis favoritas, igualmente es poderosa, gracias en gran parte al performance de Jake E. Lee, estupendo guitarrista de origen oriental. (Por cierto, otra virtud del Madman es que siempre se ha acompañado por lireros brillantes, desde el extrañable Randy Rohads –que injusticia que haya grabado tan poco material- hasta el locochón Zack Wylde.)
Obsesión, un gran bolero desde donde se le quiera ver. Y más si la interpreta mi padre (qepd). Una vieja grabación casera, transferida de cassete a cd pues la cinta estaba a punto de la desintegración, que incluye varios requintos maravillos, interpretados por un pariente, entonces cercano, ahora perdido.
The sum of no Reason, un buen The Flowers Kings, en excelente forma: cambios de ritmo, grandes interpretaciones, arreglos pomposos, y melodías encantadoras a cargo de Ronnie Stolt y compañía.
Spanish steppes. Una muestra del talento del guitarrista de Spock’s Beard Alan Morse. A ritmo gitano, las guitarras flamencas y eléctricas en enlazan en perfecta coexistencia.
We got it going on, Bon Jovi y Big & Rich en un rockcito sabroson. Coros y liras bonjovianas cienporciento con un toque negroide.
El Rey Leonardo. Un viaje directo a la niñez de la mano de una divertida la Lupita. Florín, Sinsesos y Malaspulgas están ahí.
El camello. Otra divertida rola de La Lupita que incluye un excelente riff de Lino Nava y una letra picante y sarcástica, que queda perfecta para estos malos tiempos de imperio enojado.
Everything Is Average Nowadays, una muy buena rola de una banda que me desconcierta: si bien The Kaiser Chiefs tienen buenas ideas, muchas de sus rolas no pasan de clones de algo ya escuchado, algo que no sé definir pero que estoy seguro haber escuchado.
No rain. Pieza maestra en la breve carrera de Blind Melon. La llorosa voz del vocalista es una delicia por sí misma.
Fade to black. El Metallica de cinco estrellas. Furia, intuición, talento desbocado y audacia en una sola canción. Cómo extraño este Metallica, y que tal vez nunca regrese, pese a declaraciones de miembros de la banda en el sentido de que volverían con el “viejo sonido”. El problema es que la gran rola no sale fácilmente, a pesar de que quiera repetir una y otra vez la experiencia (hasta llegar a la formulita). Se requiere de muchas circunstancias para generar algo memorable y trascendente como esta rola y el sonido metallica de ese tiempo. El fusil y el autofusil… como dicen en mi pueblo: <<No es lo mesmo. Por más bueno que sea>>.
Granada. ¡¡¡¡Olé!!!!!
¿Una buena rola es siempre una buena rola? Cómo me explico… por ejemplo: Cómo te extraño. ¿Café Tacuba o Leo Dan o ambos?
Jon Anderson y Mike Oldfield en un gran tema: In High Places, del Crisis de Mike Olfield, una joya discográfica de brillante sonido, composiciones inspiradas y creativas, e interpretaciones de gran calidad y carisma. Esta rola es sólo un ejemplo de un trabajo redondito, redondito.
Una de mis bandas favoritas de los tiempos recientes: The Dave Mathews Band con Hunger For The Great Ligh. Un hechizo de canción: es inevitable cantarla o tararearla si no se domina bien el inglés.
Kumbala. No es de mis favoritas pero es una gran rola, por todo, el sonido, la calidad, la inspiración, el concepto de la banda, el significado de la canción –nombrada por revistas como Des Spiegel, de Alemania, como una de las canciones más influyentes de su tiempo- por la carga nostálgica que contiene… Pero lo más importante es que siempre me hace sentir bien cuando la escucho, así, de vez en cuando, en la radio o en un aleatorio de la compu o el iPod. Razón más que suficiente para no borrarla jamás de mi fonoteca virtual
The Arcade FIRE fue nombrada por algunas revistas especializadas (La Mosca en la pared, Rolling Stone, Spin, etc) como lo más destacado del 2007. Keep the car running es una buena muestra de que méritos no le faltan, al contrario.
Zero 7 fue un descubrimiento muy afortunado. Fue algo que me mostró mi marchanta de cds favorita (mamita!!!!!, como dicen los mexicanos). El panorama estaba pobre –había pasado la tira, que confiscó gran parte de la mercancía apócrifa- y cuando llegué sólo encontré las sobras. “Es lo que dejaron”, me dijo mi proveedora. “Sé que no hay mucho pero tengo por aquí algo que te había guardado”, agregó mientras me daba un conjunto de cds. Además de que está muy guapa, la marchante era muy lista, astuta como una zorra –en el buen sentido de la palabra, no vayan ustedes a creer-, dura como una piedra y tenía muy buen gusto, en general, y en cuestiones musicales, en particular. Zero 7 es un excelente representante del pop actual. Fino, filoso, melódico sin llegar a la melcocha, hechizante gracias a melodías seductoras, bellas armonías vocales y un concienzudo trabajo grupal. “Throw It All Hawai”, dijo en un mal inglés, por ejemplo, “destaca por su poderosa melodía, tanto en la estrofa como en el coro, y una bella voz femenina. El solo al estilo de Los Panchos no desentona; para nada, le da un giro sabroso a la rola. Dulces arreglos de”campanitas –como decía un baterista de duro hueso metalero amigo para referirse a ese tipo de arreglos- envuelven la canción entre tonos etéreos en las estrofas. La canción explota en el estribillo, que uno termina por repetir como un vil y vulgar obseso”. Ante tal demostración de sabiduría, no dije ni pio (en realidad sólo estaba pensando en comérmela a besos, pero bueno… esa es otra historia y no precisamente musical…) y lo acepté. Me lo llevé junto a un par de discos más, elegidos entre los que me había apartado previamente. Luego de pagarle y de unas palabras cordiales de despedida tuve que dejar a mi seximarchante para tomar el transporte público, de regreso a mi casa, en le sur más sur de la ciudad de México.
Strip The Soul. La obra de Porcupine Tree es sorprendente por muchas cosas: atmósferas envolventes, drama y pasión, una batería fenomenal (sobre todo en vivo), interpretaciones más que destacadas, llenas de furia y sentimiento, y rolas, como esta, memorables.
Barracuda. ¿No es adorable esta rola?, con su estupendo riff, su coro distinguido y contundente y las voces de las Wilson a rienda suelta.
Estoy de acuerdo con las numerosas reseñas que he leído del Arcade Stadium de los Red Hor Chilli Peppers: el trabajo guitarrístico y vocal es innugualable. She’s Only 18 es un buen ejemplo. ¡¡¡¡Vaya poder!!!!
Get Out And Stay Out The Who (Quadrophenia). ¿Hay algo más que decir? Una rolota, una bandota y un disco clásico.
Sleepytime Gorilla Museum fue otro gran descubrimiento, en esta ocasión con un marchante de Pericoapa especializado en metal, rock y progresivo, de todas las épocas y que sólo vende discos originales, a muy buen precio (si así costaran todos, tal vez la piratería no tendría tanto impacto…), pese a que se trata de productos de importación. El dueño es un metalero de la vieja escuela. Un tipo gordo y alto, que luce despreocupadamente su cola de caballo, y peca de exceso de conocimientos metaliscos. Es amable, firme y servicial: consigue casi lo que le pides, siempre a un buen precio. Le acompaña una chica joven, rolliza, alegre y coqueta, que atiende a los clientes casi con la misma sapiencia de su patrón, pero como mucho mayor encanto. Fue ella la que me enseñó esta banda. “Ya lo escuché, esta muy chido. Muy raro… pero muy chido. Muy interesante”, me dijo con seriedad. Me convenció y me lo llevé por la módica cantidad de 120 pesotes mexicanos. Luego comprobé que tenía razón. Un buen ejemplo es The Ossuary, que combina estructuras progresivas con el metal más pesado y dinámicos riffs, la inclusión de instrumentos atípicos en e horizonte popístico de occidente, efectos atrapantes y arreglos brillantes. Una rola llena de inspiración y ternura, pese a su dureza.
Definitivamente suena a viejo, pero me encanta. Half penny-two penny: Styx en su momento (Paradise Theatre), con sus grandes melodías, para cantarse en los grandes estadios, sus arreglos pomposos, guitarras complementarias y indudablemente rocanroleras y juegos de voces poderosos y melódicos. Una gran banda en la cúspide de su talento en el momento justo.